jueves, 24 de junio de 2010

EN EL FUT YA ESTAMOS FUERA

Muy a menudo alguien refiere que los mexicanos somos un pueblo sin memoria, gente incapaz de aprender de los aciertos nuestros o los de otros, incapaz de aprender lecciones de los yerros cometidos por nosotros o por otros. Es por esa razón que ya estamos fuera del Mundial de Sudáfrica 2010.
En lo estrictamente futbolístico hay material para incluso ser campeones, y eso ya lo demostró la selección Sub17, que derrotó a los brasileños que hoy son parte del scratch du ouro que muy probablemente alzará la copa en sus manos, por nada más y nada menos que sexta ocasión.
Pero en la dirección técnica, en alguna figura clave y entre los verdaderos dueños de la llamada a ser la Decepción Mexicana, hay miedo, hay prejuicios, hay impotencia, hay soberbia y hay engaños.
El miedo de siempre a saberse pequeño, perdedor, el miedo que nos retiene contra el suelo e impide subir en cualquier terreno de competencia.
Prejuicios, pues el director técnico supone que quienes “juegan” en Europa son superiores a los que se quedaron a patear balones en casa. Las comillas del “juegan” tienen especial dedicatoria para el hoy inamovible e inútil artillero de la selección, el argentino naturalizado mexicano “Guille” Franco, quien de apodo usa un apocado apocope que refiere lo que es un empequeñecido y venido muy a menos futbolista, remedo de goleador, quien nada ha hecho en dos mundiales “jugados ¿para México?”.
Impotencia en las declaraciones del “Guille” Franco quien dice de Messi: “es el mejor jugador del mundo, ¿cómo lo paro?”. Ciertamente, no se detiene al “mejor jugador del mundo” teniéndole miedo desde antes de enfrentarse a él. ¿Se imaginan a Donovan diciendo semejantes sandeces?
La soberbia aparece en “el cerebro” del equipo, en el director técnico, apodado “Vasco”, cuando alguien le dice (todo México, excepto comentaristas televisivos) lo equivocado que está al poner en la alineación a un inútil, incapaz e impotente “goleador” como el que se empecina en alinear y por esa soberbia, afirma que el “Guille” hace todo lo que le dice ¡y lo hace bien! La soberbia sería el menor de los pecados si las razones para alinear a Franco son otras distintas a las que todo mundo podría imaginar.
Y es que, otro dicho reza: piensa mal y acertarás y, ahí es donde se aclara el panorama y se acaba la esperanza, cuando se tiene la certeza de que en el fut, ya estamos fuera. Y es que baste recordar: en el Mundial de 1978, jugado en Argentina, el equipo anfitrión, andaba de capa caída, tanto que para calificar a la siguiente etapa necesitaba golear por 6-0 a Perú para pasar, de panzaso, a la siguiente ronda, ¿recuerdan eso? Yo sí.
El portero de la selección peruana era Quiroga, quien era argentino naturalizado peruano. Adivinen. ¡Sí! ¡Quiroga hizo el milagro! Digo, ¡Argentina hizo el milagro! El mismo caso que a Perú aplica a México, pero ahora por partida doble. Ya en el mundial pasado, el “Guille” Franco no hizo nada por México, menos contra Argentina. Esta vez tampoco hará nada y Argentina volverá a pasar sobre nosotros como por la alfombra de su casa.
Los dueños del balón engañan a la gente con sus torneos cortos donde no les importa crear nuevos y mejores talentos, lo demuestra el hecho de que pocos jugadores de la selección Sub17, campeona del mundo, tuvieron contratos con equipos profesionales y claro que por lo mismo no fueron base de esta ya mediocre selección, y los que están no tienen la “confianza” del entrenador. Del que esos mismos comentaristas televisivos dijeron sin ninguna dimensión de la realidad que “era ya el mejor entrenador mexicano de todos los tiempos”.
Los mejores entrenadores mexicanos, todos, estamos sentados frente a la tele, restringida sin medida en esta copa 2010, muerta por el pago por evento, por los contratos de exclusividad y la ausencia de un sentido del honor y el profesionalismo de nuestros representantes balompédicos.